viernes, 20 de junio de 2014

PASION






Nunca voy a olvidar aquel chico del autobús,

Su mirada transparente me hizo recordar..

El lugar de un sueño aplazado en otro tiempo.

Laberinto de pasiones, sintonia con sabor a besos.


Palabras que se cubrieron de romance,

ilusiones  que despiertan al momento.

Tu lugar podría ser refugio soñado,

Laberintos de pasión, sintonía con sabor a besos.


Melodías que se mezclan en un concierto.

Algarabía de amaneceres que robamos al deseo.

Fugacidad de un permiso que se nutre de alimento,

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.


Color azul, deslumbrante amor abrazar quiero.

Rumor de olas embravecidas remanso del silencio.

Tempestad a golpes de guitarra, amarse presto.

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.


Aromas a jazmines y fruta fresca, alacena de este cuerpo.

Perfumes de azahares, reliquias de adorada fantasía,

Tesoro con el que me afano en rellenar desiertos...

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.


Mirada cómplice, encuentro fortuito de almas,

Torbellino de fuerzas salpicados con recuerdos.

Quiero dormir a tu orilla sin respirar ni un momento.

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.


Luz de este genuino amanecer, caricias arrejuntadas.

Hermosura en nuestros labios sedientos.

Quiero por siempre refugiarme en estos brazos,

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.

Beber aún quiero de esos ojos silenciosos.

Mis días caminan por este efervescente manifiesto,

Hoy, tal vez mañana, ruta que recibe el ímpetu arrebatador,

Laberinto de pasiones, sintonía con sabor a besos.




Todos los derechos reservados.


domingo, 15 de junio de 2014

LA DIFERENCIA







Caminando en la dirección,
Me acerco al mundo del otro,
De sus inquietudes y anhelos.
Asumiendo la cuestión en el hecho,
De su adorable diferencia...

No admito la frontera, ni la angustia.
De ser esclavo de normas establecidas,
Paradigmas de separación social.
Ni de conjeturas que me son ajenas...

Luchando en una batalla legal,
Estamos esclavos de la situación.
Enfrentando al género en un espacio más,
Que cuenta en el boletín de nuestra contienda.

Caso cerrado de una sociedad con recinto abierto,
De estratégicas y prometedoras promesas.
Laberinto de una desigualdad que se afana,
En convertirnos arduos luchadores de esta brecha abierta.

Quiero el encuentro de  mundos, conexión establecida.
Poderoso afán que avanza descubriendo nueva esencia.
Ilusión de un mundo de comunicación, respetando diferencias.
Hombres y mujeres protagonistas de esa unión es necesaria, ¡despierta!


Todos los derechos reservados
María José Solano Jiménez.,

viernes, 6 de junio de 2014

AMOR MADURO





Concierto de sensaciones, amor de octubre.

Diamante en bruto del despertad inusitado.

Tus hojas se extienden por mis caderas,

La suavidad de la noche sabe, a caricia cierta.



Embrujo a reunión de almas solitarias,

Espejismo alentador, valiente y en guardia,

Sobran las razones ante el despertad de anhelos.

Vence la locura, ante este mar ingrávido.



Rumbo desconocido, aventurado ante ese fin,

Conquistas de libertad que rompe cadenas,

Prejuicios sociales, barreras absurdas.

Si se a de morir...Ante todo amar quisiera.



Aguarda el lecho, el amor no espera  pacto.

Tu en mi alma, yo, cerrando circulo ante tus brazos.

Amor maduro para ti solo quisiera,

El beso libre, las caricias arrejuntando palabras.



Todo los derechos reservados.

María José Solano Jiménez.




domingo, 1 de junio de 2014

TAN SOLO UNA PALOMA




ESCRITORES ISLEÑOS CON LOS NIÑOS Y SUS DERECHOS



TAN SOLO UNA PALOMA


-Bueno chico, date prisa que ya está oscureciendo.


-Sí, señor Manuel, les he dado de comer a las vacas y a las gallinas-
respondió <<Perico>> gritando mientras ponía cara de importancia y un terrible cosquilleo le recorría todo el cuerpo-. Ya he baldeado el suelo del corral -continuó diciendo-, y he limpiado los bebederos, y los he rellenado con agua limpia; pero aún me quedan por terminar algunas cosas.


El niño entró finalmente en el palomar, agachado para no golpearse la cabeza, y para no espantar los animales. Sostenía en su mano derecha una vela encendida, que alzó, una vez dentro, por encima de su cabeza. En la otra mano llevaba un caldero lleno de trigo. Sólo se produjo un ligero revuelo y se oyeron
unos leves roces en los casilleros. Pero no se inquietó. Sabía demasiado bien que intentarían escapar o hacerle algún daño.


Un rato estuvo allí sentado, en el suelo, en un rincón del palomar, observando detenidamente las aves con la ayuda de la escasa y oscilante luz de las velas; su chisporroteo era el único sonido que se oía. No sintió miedo. Estaba acostumbrado. Casi podía adivinar, aún a ciegas, donde se hallaba cada una de las palomas.


Sí, ya era casi de noche. Tenía que darse prisa si quería alcanzar al señor Manuel, antes de que se marchara al pueblo; si no, no cobraría su salario, como tantas veces.
Y don Manuel, no sobresalía precisamente por su esplendidez y munificencia.


Se cercioró de nuevo de que todo estaba en orden; luego , cerró la portezuela procurando no hacer mucho ruido; dio un soplo a la vela y salió corriendo. Oyó el sonido del motor.
 <<El coche de don Manuel >>, pensó. Corría tanto como sus piernas lo dejaban. Bajó las escalerillas, cruzó el corral. La cabeza se le inundó de repente de todo tipo de imágenes que, si cabe, más lo animaban a correr.


El coche de don Manuel, ya se alejaba. El muchacho llegó jadeando, sin apenas aliento, casi exhausto, y de salto se encaramó a la cancela . Sólo le dio tiempo a ver unas pequeñas luces rojas que, inmediatamente, se desvanecieron en la oscuridad, que había invadido, inexorablemente el carril.


<<Perico>> llegó a su casa, empujó la puerta y entró.Traía todo el frío de la noche incustrado en el rostro
y hasta en el más escondido hueso de su cuerpo. 
Su madre se acercó, lo besó y luego se le quedó mirando con esa natural y, a veces, desconcertante ternura de madre. Él se metió la mano debajo de la zamarra, la sacó luego lentamente, y la entendió hacia ella:


-No te preocupes, mamá. Solo es una paloma.

Con toda mi admiración. 


JOSÉ MARÍA HERNANDEZ