viernes, 29 de agosto de 2014

De lo cotidiano





EL ANIVERSARIO


Al entrar de nuevo por aquella sala no puedo disimular como el dominio de la incertidumbre se apoderaba de nuevo de todo su cuerpo, a un extremo de la misma  pudo contemplar como su mirada se hacía presente cada vez con más fuerza...
Se le podía notar nervioso pero a pesar de todo su esencia recogía la plenitud del gran reto, la empresa que volvería por unas horas a recuperar el latido efervescentes de unos corazones cargados de juventud de esa que se lleva independientemente del  paso inexorable del tiempo..
 Reunir a tantos compañeros en su vigésimo quinto aniversario había sido toda una proeza y aunque había contado con la colaboración de antiguos compañeros de instituto, al final el peso de la responsabilidad de los últimos minutos empezaba a notarse abrumadoramente.
Los abrazos y felicitaciones conformen iban llegando los invitados no se hicieron esperar y en la medida que iba evolucionando la jornada el éxito parecía asegurado quedando los temores del principio en un efímero recuerdo.
Cada vez le iba constando mayor esfuerzo sostener esa mirada insolente, se decía para sus adentros, tan acostumbrada como estaba de tener todo bajo control...Lo cierto es que se quedó allí, durante un breve pero intenso intervalo de tiempo en el laberinto de deseos ocultos y frente a sus ojos.
Una zozobra desconocida recorría cada centímetro de su cuerpo arrancando ese control uniforme con el se había dirigido en la vida y abriendo un delicado túnel de difícil coyuntura imposible de batir.
Escapando a la sensibilidad fraguada de juventud ante el laberinto de pasión que estaba sintiendo, que la llegaba a derribar inseguridades y enfrentarse a un angosto pasado del que no estaba dispuesta a poner fin.
Posiblemente producto de otro etapa vital pero que poderosamente llamaba a la puerta ofreciendo resistencia  y adelantándose al momento que le impedía poder escapar de allí...
Un movimiento repentino provocó que elevara sus ojos hasta el centro de aquella sala, sintió la sensación de que la estaban observando y dejándose llevar por su intuición acarició ese momento con angustia y una alegría infinita hasta ese momento desconocida.
Fue en ese instante cuando el sonido de su corazón elevó el ritmo, cayendo inmisericorde en el maravilloso recinto de sus ojos, esos ojos por los que hubiera dado la vida...
Intentó escapar y negarse en silencio, el recuerdo la embargaba y su presencia se volvía cada vez más un infierno . Presa del miedo y la inseguridad buscó ayuda en sus antiguas compañeras de colegio, tal vez el hecho de compartir aquellas vivencias de instituto le hiciera olvidar lo vivido hasta ese momento.
Una vez  hubo terminado el discurso de apertura los semblantes de satisfacción no tardaron en llegar, dejando sobre sus corazones el diamante oculto de una etapa vivida donde se guardan entrañables recuerdos.
Embargada por la emoción del momento, no percibió como unos pasos se adelantaban a buscarla en ese encuentro. Roberto, en  un arranque de valentía se acercó suavemente por su espalda y le dijo unas palabras al oído.  "Necesito dar una vuelta"
 Fue entonces cuando Mara escuchó truenos, tormentas, e inevitablemente se encontró con ese trozo de su corazón desierto. Y volvió a subir de nuevo por esas escaleras, visitó de nuevo esa clase y se quedó presa de aquel chiquillo que jamás le dijo un  "te quiero"
Hubiera querido gritar, escuchar una palabra de amor o simplemente pasear como dos chiquillos cuando se dan su primer beso.
El momento culminante de la velada se posicionaba  sobre el horizonte. Echando un nuevo arranque de valor se paró de nuevo ante ella y le dijo mirándola como nunca antes lo había hecho.
Espero volverte a ver, por si no lo sabes…

Te quiero.



Todos los derechos reservados.
María José Solano Jiménez.

domingo, 10 de agosto de 2014

A pocas millas de un sueño...


Naufragio en Rota.


Aún resuena en mi cabeza el impacto de aquellas imágenes.. Recuerdo que estaba en el sofá de mi casa leyendo como de costumbre la prensa local cuando ante mis ojos apareció una fuerte oleada de cadáveres que nos habían devuelto la arena de nuestras playas, allá a lo lejos se perfilaban a un grupo de windsurftas ajenos a la tragedia práctica su deporte favorito.
Una embarcación con medio centenar de inmigrantes han naufragado frente a las costas de Rota,  
ese sábado fatídico del 25 de octubre del 2003.
El balance no puede ser más “desalentador”, 37 muertos y unos cuantos desaparecidos que llevan el enigma añadido de un mar de dudas adyacentes en su interior... 
Nos tendríamos que preguntar,  ¿Qué pasó realmente esa tarde?, ya que por las pesquizas que se sabe un cúmulo de infortunio se anexionaron para que se diera una tragedia de amplias dimensiones.

 Aquella noche un fuerte temporal azotaba la Bahía, produciendo olas de hasta cuatro metros.
Se tiene la sospecha que la falta de medios técnicos y recursos humanos para poner en marcha el rescate de la patera fueron evidentes, así como la excesiva lentitud para salvar la vida de los mismos. Hay indicios de falta de coordinación, desde el mismo momento que la patera fue avisada, como el retraso y la dificultad que tuvo para afrontar un dispositivo de seguridad fallido. 
Ante tanto alarde de despropósitos una a modo de reflexión también se pregunta. 
¿Si hubieran sido ciudadanos de a pie, se hubiera actuado de igual manera ?
posiblemente el precio de nuestras conciencias no hubiera sido lo mismo, tampoco la lentitud a la hora de depurar responsabilidades.

Sobre la orilla de la playa yace un cuerpo, lo acompañan sus objetos más preciados.
Una mochila en la que no se ha podido encontrar ningún objeto de valor y unas botas viejas de alguien que jamás va a pisar ya esta tierra.

miércoles, 6 de agosto de 2014

DE LO COTIDIANO








Cuando una recuerda aquellos años, no puede evitar que en su cara aparezca una sonrisa. Es curioso observar como en la vida de una persona puede cambiar las cosas tanto, habituarse a otro estilo de vida y por qué no decirlo evadirse de la cotidianidad...
Así como quien no quiere la cosa, nuestra pequeña protagonista empezó a pintar el entramado de ese mundo por conquistar, el más cercano, el de las pequeñas grandes cosas.
Me acuerdo el día que se matriculó en aquel taller de orientación laboral, nunca imaginó que le procuraría más de un dolor de cabeza y muchos compañeros enojados con ganas de comérsela. Nunca entendió en aquella alocada aventura quijotesca, que se paga un precio muy alto por ser uno mismo y mas si hablamos en un terreno profesional.
Se subió a un carro que nunca antes había probado, el de la confianza y la autodeterminación, imagínense de que manera terminó el curso, la profe echando humos, los compañeros también.
Pero lo más simpático y apasionante por su parte fue cuando en ese organigrama diferente e inusitado de experiencia vital, se afanó en aproximarse por el mundo del arte, sí quería ser artista, una profesión por la que sentía verdadera admiración. Decidida desde ese preciso instante, se aproximó ufana y vital, a una asociación de mujeres aficionadas en ese difícil arte de la interpretación.
Nunca supuso para mí protagonista un trabajo más entregado ese...
Presa como estaba ante ese afán, se entregó en cuerpo y alma a tan loable proyecto. Creyendo que en ese mundo mágico encontraría la llave soñada, olvidando por completo cuantos obstáculos encontrara en su camino. Desde el primer momento observó que no hay nada como el ego y la vanidad de los "Artistas"
que no están lo suficientemente curtidos en el entramado y variopinto mundo de las tablas...
La competitividad y el deseo de sobresalir recaló fuertemente sobre ese escenario, lo que aprovechó para curtirse en la noble virtud de la paciencia y empezara a tocar los primeros pasos en ese arte, el más eficaz y persuasivo de todos, el del sentido del humor...

No recuerdo como se llamaba la obra, posiblemente no pasará a cartel, lleva escrito un nombre.
Principio y un punto de partida, al encuentro.


Secuelas de noches de insomnio 

La mayor parte del tiempo María José, el resto Laura.


sábado, 2 de agosto de 2014

Otro tipo de amor





Por la ventana te veo marchar

y siento como el dolor queda atrapado en mi sien,

inmisericorde escucho el llanto de ese rescoldo de mi cuerpo.

 Mi esencia se pierde ante ti bajo el amparo de otra prioridad.


Estoy presa de un amor utilizado, no correspondido,

que renuncia a su alegría en noches de miedo.

Soy presa de un enemigo que lucha por dejarme 

indefensa y siembra con sospechas mi remanso de paz.


En una parada del camino me encuentro con esta verdad,

con esa maldita palabra que acompaña mi destino,

la sombra culpable  del desatino envuelve mi noche, y ya

por mucho que lo intente ensombrece mi voluntad.


No atiendo a razones mi cabeza deambula por un precipicio,

donde no hallo término ni posibilidad de salir.

!En nombre de que Dios!, he merecido este castigo,

mi espíritu no se sostiene sobre conjeturas.

En realidad yo no puedo salir de aquí.




Nadie sabe lo que oculta el dolor de esta angustia,

ni el maldito poder que sostiene esta dependencia. 

Estoy presa de un amor que no ama la vida,

estoy presa de una vida que no depende de mí.





Todos los derechos reservados.

María José Solano Jiménez.


Dedicado a todas las personas que son víctimas de violencia.