viernes, 13 de agosto de 2021

Impotencia

 La reacción ante las imágenes de las niñas desaparecidas Olivia y Anna de Tenerife, y la joven Rocío Caiz de Sevilla, golpean a esta sociedad donde más duele y sitúan el problema de la violencia de género como un asunto de estado. La esperanza ha dejado paso a la desolación, y la rabia se ha extendido como un polvorín por las redes, marcando circulo a la impotencia.

Un ser, desprovisto de compasión, con la única finalidad de hacer daño y sumir a su víctima matriz en el infierno de por vida, ha demostrado una vez más, que nos faltan recursos para atajar este problema. Ya que su mente no contempla otra posibilidad que no sea el control y la pertenencia.

Una infancia, una juventud, desprovista de sueños y en manos de asesinos que no vieron otra salida a su esperpento, a su daño colateral, que no tuvieron la capacidad para dar amor por encima de sus límites y esparcieron sus cenizas en un andamiaje de abrazos y humo.  

Vulnerabilidad, de una sociedad que no está los suficientemente preparada, que no acepta que existe la violencia de género, la violencia vicaria ; que instrumentaliza a los menores en un conficto conyugal de venganza invisibilizado ante la mal llamada fórmula de separar, la agresión hacia la mujer del rol de padre de los hombres.

Rabia, por no contar con todas las herramientas para erradicar este mal; de sentir  impotencia,  ya que no somos capaces de proteger a todas las víctimas, aunque escuchemos por la radio un nuevo asesinato  y leamos incrédulos que hay personas que piensan que no existe.


Autoría

Maria José Solano Jiménez


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