Quiero dibujar en tu cuerpo
el paisaje que un día imaginé en mis sueños
Descubrir en el silencio de la noche
la alegría que emana de nuestros cuerpos
como una fuente viva que emana del deseo
Desnudar tu cara y posar en tu rostro mis manos
que llenas de ternura se deslizan hasta alcanzar
el sabor de tus besos que como una ola se lleva
la tristeza y desnuda mi piel por el camino hacia
tu encuentro, con palabras dulces, con aromas
que saben a vida y me transporta al universo.
Enrédame amor a tu cintura, mientras que mis
manos acarician tu pecho, al unísono con la
velocidad que recorren tus venas cuando el
tiempo se detiene y la brisa acaricia el valle
y deja florecer el fruto a la tierra.
Enamórame con tu verdad, por el camino que
encierra tus arrugas, tu piel envejecida, los
sinsabores de tu cuerpo, y llegará el desafío
que anhelo y me será más fácil sintonizar con
la verdad de nuestras almas sin memoria.
Todas las palabras de amor que no se han dicho
sumidas en el silencio, despertarán a la dicha
como un manantial de luz que se extiende
por la ladera del río, el miedo desaparecerá, y
la piel abrazará con esperanza el paso del tiempo
con valentía de ser dueños de esta historia,
de sentir la vida hasta el último aliento.
María José Solano Jiménez