martes, 10 de abril de 2018

" Dando vueltas sobre el circulo ”







Todas las mañanas cuando veo el movimiento de las agujas del reloj pienso lo mismo, escapar, de 

esta sensación de ansiedad que domina mi vida. Inmediatamente después mis pasos se dirigen hacia 

el cuarto de baño para ver allí mi rostro y escuchar una voz que me inspira a seguir adelante.

Al pasar por delante de la habitación mi mirada se detiene sobre mi Paco, que descansa plácidamente 

de una jornada dura de trabajo, miro al cielo y aunque me quede alguna que otra pregunta sin 

resolver me digo para mí misma, por lo menos tengo trabajo.

Ya lo cantaba Martirio, en su canción “me siento atacada”  con referencia a los parámetros de 

velocidad que hay que afrontar para ganarle un pulso a la batalla por la supervivencia que  en mi 

caso me obliga a diversificarme ante la multiplicidad de funciones;  que me pide el funcionamiento 

de una caja rápida, la  reposición de material en el menor tiempo posible y la resolución de 

problemas.

A veces siento como mis manos se atrincheran ante la dichosa máquina, las preguntas se muestran 

incisivas antes el mostrador y el baremo de puntos pesa demasiado. Y es en ese diminuto espacio de 

tiempo cuando tu cabeza se vuelve a esa  Mari, compañera de instituto que bebía los libros por ti y 

no en Luisa, la chica simpática de la caja nº5 que se ha convertido por razones de necesidad en una 

especie de  “Indiana Jones “en el templo maldito.

Una vez más mira el reloj, apenas quedan unos minutos para que terminar la jornada y grabado en tu 

mente contestas a las últimas palabras.

-¿Por favor señora, con tarjeta o en efectivo?

Y sigues por ese camino sin retorno, dando vueltas sobre un círculo que te obliga a producir y no 

parar a menos que no quieras formar  parte del olvido.

Y de nuevo escuchas una voz que te sale del corazón, que te abraza y está empeñada  en contagiarte 

su ánimo para que sigas adelante. Mi niña,  lucharemos juntas para que no abandones tus estudios.

-¿Chica veo que aquí hay un error?

- No se preocupe señora la rectificación más abajo.





Josefa Solano Jiménez

martes, 27 de marzo de 2018



A MIS QUERIDOS TITULARES DE MI COFRADIA JESUS DEL PRENDIMIENTO Y MARIA SANTISIMA DEL BUEN FIN.




COMO UNA ORACIÓN


Hoy que tanto, Señor te necesito

a tu presencia sacrosanta llego

para quedarme en tu bendito fuego,

para abrazarme a tu Dolor Bendito.


Yo que todo en la vida lo limito

y tantas veces, pecador, te niego,

acudo a tu presencia con un ruego

y a tu infinito Amor, le solicito:


Que me aten a Ti, porque no quiero

apartarme ya más de tu camino

y quiero de tu Amor ser prisionero.

Prendido a Ti,  enderezar mi sino,

para llegar al fin de mi sendero,

de tu mano, Redentor Divino.


PETICIÓN


Buscando tu mirada protectora

buscando el rocío de tu llanto

aquí te traigo, Madre, mi quebranto

en busca de tu Luz consoladora.

Por eso acudo a Ti, ansiosa, ahora

que vivo tanto en Ti y espero tanto

que mi alma se hace, oración o canto

los pies de mi Virgen Redentora.

Quiero que estés conmigo, Madre mía

y el Buen Fin me llegue cuando sea

pero no me abandones ese día.

No es que me ampares más, porque yo crea

sino que solo en Tí, Virgen María

el mismo Dios, gozoso se recrea.



Escrito por mi querido tío. D. Inocencio Jiménez Ponce

Todos los derechos reservados.

martes, 26 de diciembre de 2017

"El niño divino"



La niña que habló con el ángel

se consagró a su gracia plena, universal

su destino en este mundo, por senderos 

de paz y fortalezas.


Ya te mece desde su vientre, y contra la

maldad de esta tierra reniega, que

obligándote pronto a ser un hombre, no

supo comprender el valor de tu entrega.


¿Que tenéis mi dulce Dios?

Le dice la Niña bella; 

¿Es que descubriste en mis ojos, el dolor 

de la pobreza?

Yo no tengo palacio, ni casa donde cobijarte,

solo mis brazos y mis pechos que te alimentan


El niño recién dormido, 

guarda un misterio en la mano del Padre,

un mensaje de unión que llevar a los hombres

un deseo que se extienda por la humanidad.


Ella despertando la voz de su alma, cubre

con sus brazos los sueños del niño y los

dirigue a las estrellas.


!Ángeles del cielo, que se duerma mi niño!

!Palmas de Belén, no dejéis que ese viento

furioso desvele su paz!, entrad más despacio.


!Que el niño divino, se está cansando de llorar

en esta tierra por su descanso! y sosegar quiere

 ante tanto llanto,


!Ángeles divinos, que vais volando traed los ramos 

para mi niño!,  que duerme desafiando a este frío,

y veis que yo no tengo con que guardarlo.







Todos los derechos reservados para María José Solano Jiménez





domingo, 19 de noviembre de 2017

A ti Padre







Hoy reivindico más que nunca tú presencia

aquella que enriquecía mis tardes de domingo

repleta de sensaciones nuevas,

amaneceres  de cariño, atentos a una mirada

 alrededor de la taza de café.


Hoy vuela mi recuerdo sobre la misma imagen,

recuperando el aroma de los recuerdos, paseando por 

una sala donde aguardan libros, cuentos de mi infancia

 fábulas, poesías que se alejan de la cotidianidad

 para volar en aras de otro mundo.


Hoy mis sueño buscan  el deseo de hablarle

a esa parte de mí que se rebela ante la tristeza, 

para dejar esta pesada carga que me confunde

 y busca culpables donde solo hubo desamor.


Hoy mi corazón de nuevo escucha su latido

deseando que vuelvas precipitado ante mis brazos,

extendiendo tu caricia sobre mi pelo, 

celebrando la vida con tu presencia. 


Hoy mi alma no desea hayar ningún culpable

ante tanto desatino manifiesto, ante tanta afectividad

sesgada, repleta de matices invisibles

donde los hijos tienen poco que decir.





Todos los derechos reservados para María José Solano Jiménez




jueves, 10 de agosto de 2017

Una canción para Maruja






Ella era así tierna y divertida, en la mayoría de las ocasiones dispuesta y servicial.  

La recuerdo entrando por la tienda con su delantal azul y unas zapatillas aventureras

dispuestas a conquistar su propio mundo.

Su cara se dejaba acompañar  por un destello de ingenuidad y sus palabras apenas

inenteligibles  dejaban al personal absorto ante la duda y con la misma pregunta


-¿Pero que habrá querido decir?


Maruja embrujaba con su salero  y su porte andaluz  a todos los que tuvimos la fortuna

de conocerla, no solo por su gracejo particular sino porque emanaba valentía y sentido

de la responsabilidad frente a todo. Dispuesta a cometer un  pequeño desliz, un despiste

particular que la llevara por unos minutos de la mano de la libertad, aunque tan solo fuera

para comprar un paquete de sal o el cundí de pan para el almuerzo del día.

A su edad próxima  a cumplir ochenta y dos años pocas cosas se prestaban a hacerla más

feliz que aquellos momentos de olvido. 

Y así fue como nos conocimos de casualidad una mañana de otoño, absorbida dentro de mis

propios asuntos no me quedaba tiempo para todo lo demás,  pero la fortuna hizo que se obrara

el milagro y de esas primeras vivencias otorgadas en forma de cariño consiguieron avivar una

confianza perdida y un canal de confianza que potenció entre nosotras la comunicación


 A su edad, sola y en medio de una situación de desprotección  Maruja, todavía conservaba 

las ganas de echarle un pulso a la vida, a pesar de que las dificultades de todo tipo y la repentina 

enfermedad de su marido que se estaba cobrando un alto precio.

Su grandeza, la aceptación de una  realidad que no llegó a dominarla  hizo mella en mi recuerdo y 

desde entonces no he podido olvidar la admiración que siento por ti, allí en donde estés.

 Este vínculo se ha quedado prendado de mi corazón y como un hechizo se presenta

cuando escucho tu canción y me dice al oido.


-Cuidate mucho, mañana nos vemos.





P.D.P  Todos los derechos reservados a María José Solano Jiménez, dedicado a todas las personas 

medicina que existen en este mundo.