miércoles, 6 de agosto de 2014

DE LO COTIDIANO








Cuando una recuerda aquellos años, no puede evitar que en su cara aparezca una sonrisa. Es curioso observar como en la vida de una persona puede cambiar las cosas tanto, habituarse a otro estilo de vida y por qué no decirlo evadirse de la cotidianidad...
Así como quien no quiere la cosa, nuestra pequeña protagonista empezó a pintar el entramado de ese mundo por conquistar, el más cercano, el de las pequeñas grandes cosas.
Me acuerdo el día que se matriculó en aquel taller de orientación laboral, nunca imaginó que le procuraría más de un dolor de cabeza y muchos compañeros enojados con ganas de comérsela. Nunca entendió en aquella alocada aventura quijotesca, que se paga un precio muy alto por ser uno mismo y mas si hablamos en un terreno profesional.
Se subió a un carro que nunca antes había probado, el de la confianza y la autodeterminación, imagínense de que manera terminó el curso, la profe echando humos, los compañeros también.
Pero lo más simpático y apasionante por su parte fue cuando en ese organigrama diferente e inusitado de experiencia vital, se afanó en aproximarse por el mundo del arte, sí quería ser artista, una profesión por la que sentía verdadera admiración. Decidida desde ese preciso instante, se aproximó ufana y vital, a una asociación de mujeres aficionadas en ese difícil arte de la interpretación.
Nunca supuso para mí protagonista un trabajo más entregado ese...
Presa como estaba ante ese afán, se entregó en cuerpo y alma a tan loable proyecto. Creyendo que en ese mundo mágico encontraría la llave soñada, olvidando por completo cuantos obstáculos encontrara en su camino. Desde el primer momento observó que no hay nada como el ego y la vanidad de los "Artistas"
que no están lo suficientemente curtidos en el entramado y variopinto mundo de las tablas...
La competitividad y el deseo de sobresalir recaló fuertemente sobre ese escenario, lo que aprovechó para curtirse en la noble virtud de la paciencia y empezara a tocar los primeros pasos en ese arte, el más eficaz y persuasivo de todos, el del sentido del humor...

No recuerdo como se llamaba la obra, posiblemente no pasará a cartel, lleva escrito un nombre.
Principio y un punto de partida, al encuentro.


Secuelas de noches de insomnio 

La mayor parte del tiempo María José, el resto Laura.
















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