viernes, 3 de abril de 2015

Alegría de ver



Le preguntaron un día

a una mujer que lloraba

que por qué tan triste estaba,

cómo perdió la alegría.

Con una voz que salía

desde el corazón adentro,

dijo: Señor, no la encuentro

que es muy grande la amargura

de ir por el mundo a oscura,

con una pena por dentro.

---------------------


Despierta al alba, con la luz primera

nace el dolor y nace la alegría,

y las sombras se marchan cada día

a la otra mitad de nuestra esfera.


Ocurre siempre, pero en primavera

esta explosión de luz que Dios envía

es mucho más hermosa todavía, 

como si Dios, entonces, se creciera.


Y el mundo que se abre a estos clamores

que devuelve el valor de la semilla

se hace canto apretado de colores.


Y en lo alto del cielo un sol que brilla,

cómplice del color y de las flores,

hace posible así, la maravilla.


Y el mar es más azul.Y el oleaje

se olvida del fragor y la bravura

y deja acariciante su blancura

pintando como espuma el paisaje.


Y entre las verdes frondas del follaje.

una mitad del jardín, la otra espesura

dejan los pájaros la múltiple hermosura

del múltiplo color de su plumaje.


Esta y mil cosas más. Cada detalle

es un brote de luz y de pureza,

en el mar, en el monte y en el valle.


La vida total, muestra su belleza

que la fuerza del sol hace que estalle

en mil colores, la naturaleza.


Y tu y yo...Y todos, nos gozamos

de lo que Dios nos pone en el camino

sin siquiera apreciar el don divino

de que podamos ver lo que miramos.


Nuestra vida es así. Solo pasamos

en tránsito fugaz sobre un destino.

Cada persona cumple así su sino

pero ninguno, de verdad pensamos.


Y debemos pensar profundamente,

de una explosión de luz en primavera

que la vemos nosotros solamente.


Hay un mundo distinto en la otra acera.

esa vida real del invidente

al que mantiene aparte, la ceguera.

----------------------------------


Por eso la comprendí

y por calmar su amargura

puse toda mi ternura

en la mano que le dí.

Sentí vergüenza de mi

que entonces llegue a saber

la pena que es no tener

al llegar la primavera

ni un rayo de luz siquiera,

ni esa alegría de ver.






Homenaje a mi querido tío, Inocencio Jiménez Ponce, de su libro de poemas.
Una miaja solamente.
Todos los derechos reservados.











No hay comentarios:

Publicar un comentario