Solo
faltan unos minutos para que Luisa, tome la decisión.
Todos sus esfuerzos por aparentar una
situación de normalidad se están
viniendo abajo, la
cotidianidad la consume, esto explica que hoy presa de esta situación y en un intento
por ordenar
los papeles del escritorio se ha encontrado con la siguiente nota,
volveré pronto.
La brisa
de la mañana acaricia mi rostro
potenciando una sensación de frescura y bienestar que
confunde mi mente con el
deseo de volver por unas horas al menos a la casa de la playa, escuchar
como la
brisa del mar se cuela por mis talones y
sentir la libertad que se respira entre sus paredes
depositando sobre mi cuerpo
la paz que tanto necesita.
Aunque duela mucho reconocerlo llegar hasta
aquí no ha sido tarea fácil, muchas horas sin dormir,
muchos temores por enfrentar y tal vez más de una negación que
mina incluso tu propia sangre.
Hasta
que un día te niegas a esa confrontación, a ese desafío que te priva de hacer
lo que quieres, de
poner otro amanecer que destila amor por la vida, destino de luz con sabor a amapolas que
acaricie
otro mundo, al final de una dura semana de trabajo.
Y en
esfuerzo por recrearte y recrear te avienes a lo concreto, dando pie a
un espacio vital, lejos de
necesidades absurdas y fuertes convencionalismos. Un
mundo donde el mar no se cobra una vida
sino estalla al unísono con el verso.
Y en
ese todo, en que las paredes parecen
hablar, te das cuenta que la vida no se termina por que
tengas cincuenta. Y
conversas con las pequeñas cosas, leer un libro, escuchar música, pasear por la
orilla de la playa dejando recursos a la imaginación.
En esas
horas en la que el buen tiempo y la reflexión hacen acto de presencia te
sientes feliz lejos de
ese mundo de
sobrecarga e inseguridad que conforman
tu vida,
vuelves a darle la mano a la chica
que eres, una loca dispuesta a
cambiar el mundo.
Antes
de partir saboreo de estos minutos de paz que me regala la fortuna, no puedo
seguir
fingiendo, la palabra se apodera de mi silencio.
De hoy
no pasa, te dejo.
Todos los derechos reservados a María José Solano Jiménez.

Mari Jose está muy bien escrito y tiene mucho sentimiento. Me gusta mucho, es el deseo de volver a ser "yo" bien descrito. Felicidades, amiga.
ResponderEliminarMe encanta que te guste, lo que pretendo es que llegue a todos. Deseando leerte.
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