Justicia denuncia mi voz, impotencia y vergüenza de una Europa que mira hacia otro lado, es el drama de los refugiados que bajo la imagen de náufragos llama a nuestras puertas, porque
están aquí y no es admisible ese cambio del uno por uno.
Miles de personas deambulan por una tierra que es de nadie, en la franja
maldita de Idomeni, mi voz se quiebra ante esa infamia, entre la desesperación se esparce el grito que arranca mi alma.
En esta Europa de promesas y de marketing publicitario ofende la falta de cooperación y de compromiso, de cobardía y de escapar de un problema al que se llegó tarde, demasiado tarde y para mal.Tenemos cooperantes internacionales que han sido
capaces de llevar la ayuda a donde se necesitaba demostrando una vez más, la
ineficacia de una política que olvida el bien común que atañe a la
prosperidad para todos.
En la frontera de Macedonia y Grecia, campo de
Idomeni, miles de personas pisan un delgada línea de explosión, un embudo miserable que viene a tapar el
egoísmo en que nos hemos convertido, mientras tanto los 28 demuestran su incapacidad para
encontrar una solución conjunta que no destierre los logros conseguidos. Se necesitan acuerdos que defiendan
sobre todo la dignidad humana como bandera de derechos universalmente
reconocidos.
No es
suficiente apostar con una ayuda sobre Turquía previo pago, se tienen que dar
las condiciones necesarias para que en ese suelo establecido se cubran las suficientes garantías sobre los derechos humanos porque de lo contrario
estamos abocados a ser m testigos y cómplices de esa injusticia.
Estupendo escrito y muy buena crítica en pro de los refugiados. Enhorabuena María José
ResponderEliminarUn placer contactar por aquí, esta noche leeré tu blog
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