Puede que extrañe tu rostro joven,
la apasionada tensión de abrazarnos entre la sombras
la locura repleta de ansias y silencios,
el amanecer de tu piel cuando alcanza su destino en
mí.
La caricia que acompaña tu palabra,
el gesto que se abre dentro de un espacio sensual
y libre,
conformado de
primaveras con alimento de manantial
que atraviesa rebelde el camino de la vida en mi
sentir.
El sonido de tu música se acomoda entre la
superficie
que deambula por el aire, del que siempre fuimos
cómplices
y posiblemente nunca dejaremos de serlo, dentro
de
ese espacio
infinito me veo en ti.
Quiero todo
lo que hemos sido, el pasado
el futuro y lo que nos depara el momento,
La maravillosa paz que siembra con ilusiones
la vida que nos queda por vivir.
Porque aunque te llames deseo,
no estás preso de conjeturas, ni de planes ubicados
en ningún sitio, dominas la esfera del universo y
perteneces a todo aquel que te quiera seguir.

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