Cuando el estruendo de la tormenta camine sobre el
horizonte
no te rindas, permítete el valor de sentir miedo.
De llorar cuando lo creas oportuno, incluso de reconocer tú rabia
sin otorgarle a tu cuerpo otra responsabilidad que no dependa
de ti.
Cuando sobre tu cabeza vuelen un montón de preguntas
y sientas
como un nudo asfixiante atraviesa tu garganta, date el tiempo preciso,
allí
arraigado sobre tu piel se encuentra ese nace instante
mágico, donde las imágenes
se agolpan en tu mente y sobre el principio de la certeza arranca una razón superior
aunque estemos hablando de
diagnóstico Cáncer,
me resisto a dejarte vencer.
Hoy quiero llenar de abrazos con sabor a esperanza
mi noche,
Oír hasta el amanecer la música que no escuché, el beso que no te di,
la palabras que anidan en el pozo del alma . Sentirme niña una vez más y volver a saborear
con inocencia el valor de las pequeñas cosas y poner
como primera elección, la vida
Hoy me sigo sintiendo una mujer guapa, que ama
poderosamente su cuerpo
que no se atemoriza por lucir una cicatriz que le
pertenece, que defiende con valor
una batalla
ganada a la vida frente a la muerte.
Dedicado a todas las mujeres que se han tenido que
enfrentar a esta enfermedad o están en proceso de recuperación. Las que no
pudieron superarlo estarán por siempre en nuestros corazones.
María José Solano Jiménez
Un texto muy emotivo. Enhorabuena por él
ResponderEliminarGracias David, me ha salido del corazón.
ResponderEliminar