En algún momento de nuestro tiempo será preciso
crear un espacio para que la luz disipe las
tinieblas del mundo
sin renunciar al abrazo de la esperanza, sin temer
al
desencanto
o a cualquier falta de
posibilidad.
es tiempo de recuperar una fe que se alimenta con
su propia
sabia, que se esfuerza por seguir luchando en
un tiempo presente sin perder de vista su identidad.
Quiero pensar que en ese espacio de paz existe la
inocencia
de un niño que no se doblega ante la injusticia,
que huye de los estigmas sociales, de la homofobia,
el racismo
que respira aún frescor de vida y una felicidad que
no se
basa en las desgracias de los demás.
Es momento para conectar con el despertador de la
sensatez
donde la gravedad se tome en serio y el espíritu de
la bondad
muestre su raíz
bajo el efecto de una maldad galopante.
En ese espacio de la tierra, tiene que existir
la belleza,
una belleza que siga siendo belleza, una conciencia
pura
que no olvide el crimen silenciado, una barbarie
consentida
tiene que haber amor hacia la vida, hacia el otro,
que nos hable desde la libertad, desde la humanidad
y nunca
bajo la opresión del hombre contra el hombre.
Dia de la Paz, un canto a la humanidad.

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