lunes, 12 de abril de 2021

Antonia

 

 Pido al cielo un deseo,  que tu recuerdo no me

abandone en estos  momentos  de paz, de aceptación

 ante las dificultades de la vida y la  mirada fija en

 el presente.

He vuelto a la casa de verano, donde compartimos

confidencias y arrancámos al corazón  la verdad

que nos rompía por dentro,

 El sol me ha mostrado su cara más amable dejando

entrar un soplo de aire fresco que invita a contemplar

 el paisaje  y respirar…

Esta mañana he bajado a la playa para sentir la sensación

 de la arena bajo mis pies dejando que los acaricie,

 contemplando ese instante mágico que nos trae el mar

el origen.

Por la tarde he cogido el autobús para llegar al centro

 y durante el recorrido me he sorprendido con imágenes

 de otros veranos que no ha podido borrar de mi mente, 

la escucha,  de la que hacías todo un arte de cariño.

En nuestro reloj nunca  hacía acto de presencia el reloj

con su palpitar , solo la esfera de lo personal,  que

enlazan vínculos de amistad  y respiran tardes de

domingo; alrededor  de una mesa que debate sobre

temas de  actualidad,  inquietudes compartidas  y  

roban minutos a la soledad.

 ¡Como extraño ese camino que me llevaba hacia

 tu casa!,  para recuperar esos instantes por última vez

 y hablar de nuestras cosas: la literatura que amamos,

  la cocina que compartimos, la vida que hemos decidido

vivir . Y luego como broche final saltar de la prescripción 

médica y comer de esa tableta de chocolate.

 

 Homenaje a mi querida amiga Antonia Aragón.

 Todos los derechos reservados. María José Solano Jiménez

 

 

 

 

 

 

 

 

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