Pido al cielo un deseo, que tu recuerdo no me
abandone
en estos momentos de paz, de aceptación
ante las dificultades de la vida y la mirada fija en
el presente.
He
vuelto a la casa de verano, donde
compartimos
confidencias
y arrancámos al corazón la verdad
que nos
rompía por dentro,
El sol me ha mostrado su cara más amable
dejando
entrar un
soplo de aire fresco que invita a contemplar
el paisaje
y respirar…
Esta
mañana he bajado a la playa para sentir la sensación
de la arena bajo mis pies dejando que los
acaricie,
contemplando ese instante mágico que nos trae el mar
el origen.
Por la
tarde he cogido el autobús para llegar al centro
y durante el recorrido me he sorprendido con imágenes
de otros veranos que no ha podido borrar de mi mente,
la
escucha, de la que hacías todo un arte
de cariño.
En
nuestro reloj nunca hacía acto de presencia el reloj
con su
palpitar , solo la esfera de lo personal, que
enlazan vínculos de amistad y respiran tardes de
domingo; alrededor de una mesa que debate sobre
temas de
actualidad, inquietudes compartidas y
roban
minutos a la soledad.
¡Como extraño ese camino que me llevaba hacia
tu casa!, para recuperar esos instantes por última vez
y hablar de nuestras cosas: la literatura que
amamos,
vivir . Y luego como broche final saltar de la prescripción
médica y comer de esa tableta de chocolate.
Muy bonito mensaje.
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
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