La Navidad, se ha ido transformando a lo largo del tiempo, quizás por que las etapas de vida evolucionan, y nosotros no somos los mismos. Recuerdo con nostalgia aquella maravillosa época de finales de los 70, cuando el móvil no formaba parte fundamental de nuestras vidas, ni las imágenes se colgaban inmediatamente en la red.
Era la época de nuestros abuelos, donde la festividad de " Nochebuena" cobraba un sentido especial donde se comía pollo, y no marisco. Nuestra ilusión la conformaba el encuentro con la familia y los primos lejanos, para contar las anécdotas vivida y cantar al son de un villancico. El turrón, se compraba en la feria del pueblo y era costumbre colocar el Portal de Belén en la entrada de casa.
Después de la cena y antes que el cuerpo se rindiera al sueño, la familia asistía a "la Misa del Gallo" con ese sentimiento de alegría para seguir disfrutando de la noche y visitar a los vecinos cantando villancicos, según el grado de confianza, y acompañarlos con una botella de vino o una caja de polvorones surtidos como muestra de cariño.
No se estilaba hacer regalo para el amigo invisible, y tampoco festejar la fiesta de "Papa Noël"
Una forma personal de felicitar por estas fechas era utilizar el correo postal , y no era extraño dedicar una tarde entera a este fin. Impensable, no hacer una llamada al amigo especial, ni al familiar leejona para desearle con toda la emoción los mejores deseos para el año próximo, dejando caer sobre el rostro más de una lágrima robada a la emoción.
Solo existía una celebración" el día de Reyes", para mantener la tradición y conservar la ilusión disfrutando de la cabalgata y la incertidumbre hasta el final. Cómo no existía el whatsapp, no existía la posibilidad de que algún gracioso pegara el chivatazo, formaba parte de ese mágico silencio..
La televisión era testigo de este sentimiento festivo y no era de extrañar en esas fechas, contar con la posibilidad de ver esa película que forma parte de nuestras vidas. "La Gran Familia", que nos hacía sentir un nudo en la garganta cuando avanzaba la trama y ver la tristeza de un "Pepe Isbert", al que se le había escapado su nieto" Chencho"
Popular, en aquellas fechas entrañables, era ofrecer un presente y celebrarlo ofreciendo: una copita de Anis del bueno, coñac, o vino dulce. Incluso algunas personas podían contar con la posibilidad de que en sus empresas le obsequieran con una cesta de "Navidad" que cumplía las expectativas.
La carta a "los Reyes" llevaban peticiones de libros, discos de los artistas preferidos y DVD.
Pienso que todas las Navidades tienen un algo especial, o así deseo creerlo, yo me quedo en aquellos años de mi juventud, cuando tenía alrededor a toda mi familia y la cara de felicidad de mi abuela al ver reunidos en la mesa a todos sus hijos.Y de forma especial "la víspera de Reyes" cuando todo mi cuerpo temblaba pensando en cual de los regalos solicitados en mi carta me iban a poner y lo más bonido.. Dónde y en que sitio de la casa sería ese año.
Abrazos para todos. María José Solano Jiménez
Muy bonito y entrañable. A seguir escribiendo.
ResponderEliminarGracias por animarme a ello. Un abrazo
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