domingo, 20 de marzo de 2022

Telebasura

 

Cada vez se hace más necesario a la hora de confeccionar un programa para la televisión, medir las consecuencias de su puesta en marcha así como  la respuesta que puede tener en la audiencia.

La pasada semana en el programa de Telecinco ` Viva la vida´ se pudo conectar en diferido la entrevista de un asesino confeso, Ramón Santiago Jiménez estando la madre presente en la sala. Nos estamos refiriendo a la joven Sandra Palo, de la que se cumplen diecinueve años de su asesinato.

 Es aterrador pensar hasta dónde puede llegar la barbarie humana; Que circuitos neuronales pueden activar este tipo de comportamientos animales que producen rabia y destrucción, para obligar a una chica de veintidós años a subir a un coche, violarla en grupo, atropellarla hasta en quince ocasiones y después quemarla.

 La primera reacción que se te viene a la cabeza al indagar como ocurrieron los acontecimientos es de rechazo, indefensión, ante un medio de comunicación que salvaguarda la identidad del asesino y deja al descubierto a la madre. Sin una finalidad determinada, sin saber las motivaciones que llevaron a cuatro hombres, en su mayoría menores de edad a cometer un crimen exacrable.

Es doloroso escuchar en la presentación de este individuo, como hace apología de la violencia, del lujo, en su prometedora carrera como intérprete de rap. Como poder llegar a comprender unas letras que incitan a la muerte, flaco favor le hacemos al Pacto Mundial de Naciones Unidas, que aconsejan a sus empresas él no ser cómplices en la vulneración de los “Derechos Humanos” que contribuyen a generar más dolor en esta familia, generando malestar en la audiencia sensibilizada con la violencia de género.

La madre ha explicado, que no le hicieron ningún tipo de encerrona, obedece a la necesidad después de haber pasado casi diecinueve años del asesinato de su hija a darle una respuesta. Su lucha está encaminada en conseguir un número de firmas determinado, 7.500, para ser más exactos, que cambie la Ley del menor.

La “Asociación de Periodistas por la igualdad”, están a favor de supervisar los códigos de autoregulación y adecuación de los contenidos audiovisuales verificando si cumplen la normativa vigente. Nos toca ahora como ciudadanos decir  la última palaba.

María José Solano Jiménez

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