Cada vez se
hace más necesario a la hora de confeccionar un programa para la televisión,
medir las consecuencias de su puesta en marcha así como la respuesta que puede tener en la audiencia.
La pasada
semana en el programa de Telecinco ` Viva la vida´ se pudo conectar en diferido
la entrevista de un asesino confeso, Ramón Santiago Jiménez estando la madre
presente en la sala. Nos estamos refiriendo a la joven Sandra Palo, de la que
se cumplen diecinueve años de su asesinato.
Es aterrador pensar hasta dónde puede llegar
la barbarie humana; Que circuitos neuronales pueden activar este tipo de
comportamientos animales que producen rabia y destrucción, para obligar a una
chica de veintidós años a subir a un coche, violarla en grupo, atropellarla hasta
en quince ocasiones y después quemarla.
La primera reacción que se te viene a la
cabeza al indagar como ocurrieron los acontecimientos es de rechazo,
indefensión, ante un medio de comunicación que salvaguarda la identidad del
asesino y deja al descubierto a la madre. Sin una finalidad determinada, sin
saber las motivaciones que llevaron a cuatro hombres, en su mayoría menores de
edad a cometer un crimen exacrable.
Es doloroso
escuchar en la presentación de este individuo, como hace apología de la violencia,
del lujo, en su prometedora carrera como intérprete de rap. Como poder llegar a
comprender unas letras que incitan a la muerte, flaco favor le hacemos al Pacto
Mundial de Naciones Unidas, que aconsejan a sus empresas él no ser cómplices en
la vulneración de los “Derechos Humanos” que contribuyen a generar más dolor en
esta familia, generando malestar en la audiencia sensibilizada con la violencia
de género.
La madre ha
explicado, que no le hicieron ningún tipo de encerrona, obedece a la necesidad
después de haber pasado casi diecinueve años del asesinato de su hija a darle
una respuesta. Su lucha está encaminada en conseguir un número de firmas determinado,
7.500, para ser más exactos, que cambie la Ley del menor.
La
“Asociación de Periodistas por la igualdad”, están a favor de supervisar los
códigos de autoregulación y adecuación de los contenidos audiovisuales
verificando si cumplen la normativa vigente. Nos toca ahora como ciudadanos
decir la última palaba.
María José Solano Jiménez
Es preferible la radio.
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