Fernando
Quiñones chiclanero por la gracia de Dios, Caletero hasta los huesos, sintió la
poesía, la escritura y el flamenco como los tres vértices que identificaron su
genialidad. Me gusta imaginar que sigue
paseando por la caleta, esperando a que lleguen los pescadores cargados con sus
mojarritas, en sus pequeñas redes y
poder hablar con ellos de sus cosas.
Poeta del
pueblo, con una voz que tenía un sesgo especial,
poseedor de un humor desbordante, de una
humildad que le hacía no ser esclavo de la impostura y poder lucir un talento
capacitado para desarrollar su arte en diversos géneros.
El mar de
Cádiz daba a nuestro querido genio, la impronta, para
investigar sobre la poesía cronística,
dramaturgo y narrador del momento presente. Trasladándonos la verdad y la
mentira del mundo, así como el humor y lo profundo.
Sus versos,
no solo tienen el valor de lo creativo, sino también llevan su mirada reflexiva,
para demostrarnos el poder que tienen
las palabras a la hora de remover conciencias y alumbrar amaneceres.
Rio de rostros
Como un río de rostros, como un no
Homenaje a Fernando Quiñones

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