miércoles, 6 de julio de 2022

Noche blanca

  

¡Alegría!, bullicio de una fiesta de verano que se propaga entre las gentes. Estímulo que saca a relucir los deseos de compañía y felicidad alimentado por sones de copla     y deseos de juventud.

Las calles se engalanan con el aliciente de ser la más guapa y saborear unos ritmos latinos que ejercitan caderas sacando a relucir pasiones y encuentros alrededor de una mesa que sabe;  a tinto de verano, cervecita y pescado frito.

 La apuesta cultural que cada verano ofrece la provincia de Cádiz, entran en competición para dar a conocer las mejores propuestas, en una noche mágica. Actividades culturales y de ocio que cumplen con el objetivo, no solo de diversión y  entretenimiento, sino que promueven el comercio de la Bahía. La música se extiende por cada calle, plaza, y rincón, dejándonos en su sintonía el deseo de abrazar el alma por cada rincón del corazón imaginándonos que somos más felices, incluso cuando recorren nuestras venas influjo de optimismo y pasión.

Junto con esta explosión de risas y entretenimiento surgen miradas que en el clamor de la tarde lo dicen todo, que se extienden sobre la superficie  y recorren centímetros de piel buscando un abrazo, un encuentro de almas que muestran el reflejo de sus carencias o tal vez, el beso chispeante entre las sombras que aceleran el ritmo cardíaco y despiertan risas olvidadas bajo un cielo azul.

Creando un vínculo infinito que se depositará en el recuerdo de lo que ofreció el destino o no tuvo lugar por cobardía. Una luz intercalada en el proceso de vida, una esperanza que rige su mirada en libertad bajo el ala de lo eterno.

De nosotros mismos en noche de magia y hechizo de juventud, escuchando el rumor nostálgico que se deja acariciar por la luna en esa conquista de emociones que llevan a sortear  los sueños y enfrentarse a lo desconocido.

Amantes en el círculo embriagado del presente, bajo la batuta y el gozo de sentirse vivo,  despertando al inmenso poder del universo; donde cabe la sonrisa y juega la locura  con el deseo del cuerpo, y  todo en una noche de verano.











María José Solano Jiménez

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