domingo, 31 de mayo de 2015

Manolo por fin encontró un chapú






Uno a medida que cumple años se vuelve amigo de prioridades y adicto a esos pequeños placeres de la vida. Amigos, ratos gratificantes y sabores plenos que alimenten tu vida hasta el fin.
Por eso y en ese unívoco orden, tu alma se  afana en llevar ese guión establecido al marco que conforman sus pensamientos y el baúl de pequeños anhelos adquiridos en su diario devenir.
No hay excusas que te haga desistir ante esa tarea y fiel a lo que un buen día decidiste, luchas dentro de tus posibilidades contra un baile de fuerzas que en ocasiones es difícil de combatir.
Responsabilidades, obligaciones varias y un cúmulo de compromisos sin fin. Un buen día te lías la manta a la cabeza, apagas ese ordenador que lleva demasiado tiempo organizando tu vida y te permites un descanso, revisar ese almanaque que se encuentra sobrecargado de tu cabeza y con el que llegas a un pacto, solo por un rato, el de comunicarte y comunicar.
Sacas el móvil, ese que no se desprende de tu muñeca por un instante y que portentosamente domina todas tus áreas de conocimientos y te plantas, haces la llamada para quedar en el bar de la esquina con esa amiga que te recuerda, que puedes en cualquier momento volver a tener diecisiete años...
Entonces la tarde se vuelve diáfana por que sonríes alejada de la presión de la oficina y la monotonía cotidiana que no te permite ver la luz. Tomas impulso y en un brote de oxígeno te recorres pausadamente todos los elementos que cordialmente se han sumado a nuestra presencia, impregnados de libertad, de ti y de este encuentro casual con tu amiga. La tarde discurre plácidamente y un gesto de satisfacción se ha instalado en nuestro cuerpo dejando caer una nota de complicidad que nos hace saborear ese rato y nos trasmite la paz que tanto ansiamos. Hace un momento se ha incorporado a la tertulia  Manolo, nuestro mejor amigo y pareja de Chari, un halo de miedo e inseguridad recorre su cara y aunque su rostro no lo admita un río de impotencia se va estableciendo en el ambiente, sin quererlo que imposibilita respirar...
Manolo, es uno más de los parados que conforman esta bonita ciudad, San Fernando,  digo lo de bonita por que aquí hemos nacido pero nos duele en lo más profundo delcorazón, toparse sin ninguna expectativa, conforma junto con Chiclana y la Línea, las tres poblaciones con mayor número de parados de larga duración. Es cierto que como otras personas de este país, tiene mayores dificultades de inserción por su edad pero tiene coraje a la hora de trabajar y no le falta empuje. Su bagaje profesional es extenso y multidisciplinar de oficios varios. Ha trabajado en oficios de camarero, mecánico naval, maquinista, amianto...etc.
Y no desestima ninguna oferta ni la posibilidad de acabar de una vez por todas con esta difícil situación. No he visto una persona que sepa hacer feliz a otra como él ni un hombre que se esfuerce más en poner buena cara en medio de esta mal llamada crisis que está acabando con la ilusión de tanto españoles que forman la denostada cantera de edad. Mayores de cincuenta años.
Esos millones de currantes, que no quieren terminar en ningún banco de lunes al sol, que se afanan en sacar fuerzas de donde no hay y que están dispuesto a no dejarse atropellar en manos del mejor postor, por un trabajo. Ellos lo que piden es un derecho reconocido en ley, que los haga merecedores de dignidad y que no los hunda en una falta de autoestima que a nada conduce, nada más que a la desolación y a la falta de progreso.
Hoy Manolo, está aquí con Chari, su novia de toda la vida, la que no se atreve a mencionar esta situación, buscando por otras vías encontrar una salida.





Todos los derechos reservados. María José Solano.








P.D.; De nuevo me ha llamado Chari, Manolo ha encontrado un chapú


Mi homenaje a todas las personas que están pasando por esta tremenda situación.

























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