lunes, 16 de mayo de 2016
El último tren
Tu mirada me llama en la noche cuando mi piel reclama de tu presencia y soy libre de esparcir sobre
tu cuerpo mi caudal de pasión. Dejar vencer, acrecentar esta sensación que domina el alma y
encontrar tus palabra que me devuelven lo mejor de tu esencia y me alivia del dolor
De nada sirve negar este corazón cobarde cuando llega la ternura a sus rincones y la complicidad de
los cuerpos. Y aunque la aventura prometa un desafío se prefiere antes que seguir muriendo, hoy me
olvido de esas voces que me atormentan, por muchas razones he de seguir, atrás se quedan las
conductas fingidas, los patrones preestablecidos sobre la edad, no pretendo confeccionar
páginas de un diario que agoniza por sus rincones, ni esperar impaciente a que ocurra alguna especie
de milagro, hoy mi destino no depende de nadie ya que he decidido vivir.
Todos los derechos reservados a María José Solano
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Muy bonito, Mari Jose.
ResponderEliminarGracias compañera.
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