domingo, 22 de mayo de 2016

Cuando me hablan de ti

Uno no sabe en qué momento la vida te puede volver a sorprender  de nuevo, en ese preciso instante tu alma despierta dejándose acariciar de esa fuerza vital que ha llegado para quedarse.
Y te sientes bendecido en otra piel que contempla amaneceres y prende en líneas de un papel su tesoro más preciado, florece en tu interior un sentir que te hace libre y que nace conectado a  las necesidades de tu naturaleza, en ese terreno de paz  donde crece el dominio del alma aparece la palabra, una palabra que inspira, que estremece en lo más profundo del corazón, que se queda presa de ti por que ha venido para quedarse. En esta búsqueda por hacerte cómplice de ese sueño, me encuentro con tu sentencia, tu juicio condenatorio envuelto en formas y matices que no tiene en cuenta ningún tipo de consideración.
 Y de nuevo la inseguridad ocupa mi mente dejándome sin protección, a merced de un papel escrito al que no se le ha dado ningún tipo de posibilidad, por que entre otras cosas no entra en lo que tu consideras cánones establecidos.
Y no es que impere sobre mi ánimo la soberbia ni descubra bajo mi anhelo el deseo de claudicación, admiro tu noble oficio, el de crítico cuando en tu  trabajo hay sobradas razones de respeto y formación. La cuestión a mi entender es otra bien distinta, sostengo que la necesidad de escribir es consustancial al ser humano y a ese compromiso me elevo independientemente de otro tipo de cuestión.
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“Amor mío”

Viniste desnuda, dispuesta a acariciarme,

saliste del dolor y  las carencias del pasado  atreviéndote a deambular por mis calles y

estrecharte sobre mis labios, escuchar tu voz, sentir todas mis voces me hizo acercarme,

 descubrir  tu entrañable mundo, ahora que me afligen normas y sentencias

yo me obligo a vivir por ti.




Todos los derechos reservados a María José Solano Jiménez

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