“La niña bella”
Ya te protejo en mi vientre hijo mío
contra la maldad de esta tierra,
que queriendo hacerte pronto “un hombre”
no supo percibir tu grandeza.
¿Qué tienes mi dulce Dios?
¿Es que has descubierto en mis ojos, el dolor
de la pobreza?
No tengo palacio donde alojarte, ni casa donde
dormir pudieras, mi cuerpo es tu alimento
el designio de una nueva era.
“La niña
bella” escucha la voz de su hijo
y alzando sus brazos hacia las estrellas
implora este canto… Ángeles del cielo,
que no se despierte mi niño.
“Palmas de Belén” pedid que el viento furioso
no irrumpa su paz, que mi “ Dios celestial”
se están
cansando de llorar tanto y para si
quiere poder descansar.
”Estrellas
divinas” que surcáis el universo,
traed esos ramos
con el que tapar a mi niño,
Que duerme desafiando a este frío y solo
tengo mis brazos para cobijarlo.
María José
Solano Jiménez
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