El hombre está metido.
en el frío camino del progreso.La técnica se impone. Y le dice:
Todo puedes hacerlo.
Y lo puedes hacer.
que Dios te ha dotado para eso.
Te ha hecho libre. Te ha dado inteligencia,
falta solo tu esfuerzo.
Tú debías escoger
desafiarlo todo con tu ingenio
y apenas conseguiste unos triunfos
te volviste soberbio.
Y quisiste ir a más
y casi lo fuiste consiguiendo
pero dejando atrás lo más sencillo,
te quedaste sin techo.
Saliste de tu espacio
olvidando tu casa y lo de dentro
para hallar otros mundos, para nada.
Lo tuyo por lo incierto.
Pero nunca pensaste
y basándote siempre en "esto quiero"
no pensaste jamás, nunca lo hiciste,
si existiera algún freno.
Y de ahí tu carrera
hacia la escasa gloria del invento
donde es justo decir que, algunas veces,
lograste algo bueno.
Paréntesis de paz
que siempre rompes con tu afán guerrero.
Tu sed de predominio te endurece
con su horrible veneno.
Millones y millones se van
en una carrera de armamentos
para sembrar, por un poco de tierra,
todo el mundo de muertos.
Aquellos que han caído,
por la eficacia técnica del fuego,
que brotó de la mente de los hombres
como un trágico juego.
Y aquellos que morían
y que ahora, seguro, están muriendo
por esa otra despiadada guerra:
La guerra del hambriento.
Millones y millones que se han ido
para hacer de tu mundo un gran infierno
mientras mueren de hambre, cada día,
muchos niños famélicos.
Muchos niños que mueren
mientras siguen las armas su concierto
y uno se pregunta, sorprendido,
pero...¿Que están haciendo?
Más no importa. Ya tienen,
para cubrir las bajas de los muertos
un trozo de cristal, una probeta,
que te da un niño nuevo.
¿A donde llegarán?

Han traspasado los más altos cielos
y al Creador de todo lo que existe,
lanzan un nuevo reto.
La muerte por un lado.
La criminal alquimia de un engendro
quitando a los hombres de su vida
una madre y un seno.
Si esto es progresar
detengan, ya, la marcha del progreso.
No estoy loco. Y Dios es mi testigo.
Es que no lo comprendo.
Tengo que seguir con tu poesía, recoge la visión de un humanista de todos los tiempos.
Inocencio Jiménez Ponce, poeta Universal.
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