Las sombras me iban siguiendo
por una calle cualquiera
camino de mis recuerdos.
Sentí un poco de frío,
Y fuí cerrando hasta el cuello
una zamarra de lana,
una zamarra de lana,
que hasta ayer no me había puesto.
yo siempre encontrarla puedo,
porque la llevo conmigo
y en todas las partes la siento.
La tuve, pero se fue...
solo se quedó en mi pecho
el eco de sus latidos
y las llamas de sus besos.
Antes, cuando la tenía,
síempre corría a su encuentro,
con la alegría de una joven
que se hace fuerza en un viejo.
Ya no importa si no llego,
Por una calle cualquiera,
Voy llorando su silencio.



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