domingo, 25 de mayo de 2014

AL ENCUENTRO




 El vacío apareció ante la puesta…
 Su mirada de miedo se clavó ante mis ojos,
Y fue entonces, cuando me atreví a entrar allí.
 Después de todo no había transcurrido tanto tiempo.

 Una experiencia extraña sacudió a Julia,
Transitaba por aquella casa como un zombi, con la inmisericorde
 Sensación de estar avanzando sobre un precipicio,
 De preguntas inciertas y resquemores viejos.

 Nada se acomodaba a su previsión, sin rastro de muebles.
 Solo el dormitorio, formaba parte de un cuadro cargado de vida,
Cubierto de matices y dispuesto a seguir…

 Una infancia de ilusiones junto al rincón de la poesía.
 En ese laberinto de imágenes robadas y confusas,
Irrumpe con fuerza un vendaval de aire fresco,
 cargado de aromas envueltos en ropas de diario,

Sabor a cayena en rama y azuquita.
 En el viejo buró se agolpan algunos libros…
 Con las notas de antiguos exámenes,
Y el matiz distintivo del que va a un encuentro,
Poderosa razón que no pueden borrar ni los sueños.

 Voces que corean canciones al son de calle,
Y una voz interna se afana a recogerlo,
Rueda que te rueda, los ojos de esta niña.
Rueda que te rueda, que da envidias hasta el cielo.

 Una vez más se hace la noche.
Y los sueños se desvanecen en un rincón,
 La cena aguarda y el reloj te avisa…
 No has de llegar tarde, amor infierno.

 Por fin una imagen te traspasa, recuerdos.
 Añoranzas de un tiempo olvidado y tierno…
 Una silueta que te duele en la habitación,
Unos pasos que producen miedo, mucho miedo.

 Es una voz que te implora, te busca a ti
 Te quiere feliz, lejos de ese infierno..
Oigo su voz, su nana de cariño.
 El dolor del alma, cuesta mucho entenderlo.

Todos los derechos reservados. María José Solano Jiménez.


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